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La Comisión Europea ha puesto en marcha una propuesta de Reglamento sobre las tasas de intercambio para operaciones de pago basadas en una tarjeta, cuyo objetivo consiste en regular y limitar las tasas de intercambio y complementar de este modo el marco normativo vigente en el ámbito de los servicios de pago en la Unión Europea, para la consecución de un auténtico mercado interior de pagos.
Adelantándose al desarrollo del marco normativo europeo,  el pasado mes de julio el Gobierno aprobó el Real Decreto Ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia, en el que, entre otras medidas, establece lo siguiente:
  • Límites a las tasas de intercambio bancarias:
Con ello se pretende «incentivar el uso de las tarjetas de pago y dar lugar a una mayor aceptación de las mismas, fomentando la innovación en el sector en esta área, en especial, respecto de los pagos de pequeño importe. Se busca propiciar que los consumidores vean ampliada la posibilidad de utilizar distintos medios de pago e impulsar la eficiencia en el uso de las tarjetas en los diferentes canales de comercialización, sean los físicos y tradicionales, o los vinculados al comercio electrónico y al uso del teléfono móvil».
  • Prohibición de que las empresas beneficiarias repercutan un pago adicional por la utilización de la tarjeta de débito o de crédito:
 «La limitación de estas tasas tendrá un efecto beneficioso para el comercio minorista, que verá reducido su coste en las transacciones con tarjetas. De cara a trasladar de inmediato este beneficio a los clientes finales (ordenantes de los pagos), se prohíbe expresamente que las empresas beneficiarias del pago trasladen cualquier tipo de gasto o cuotas adicionales por la utilización de la tarjeta de débito o de crédito».
 La aprobación de esta nueva norma:
¿Qué repercusiones tiene para el empresario que vende «online» y que ofrece como medio de pago las tarjetas de crédito o débito?
¿Y para el cliente final que usa dichos medios de pago online?
Para entender el alcance y repercusiones de estas medidas, conviene aclarar en primer lugar los siguientes conceptos:
En toda transacción con tarjetas de crédito o debito bancarias hay hasta cuatro sujetos distintos:- Cliente,
– Empresa o Comercio online,
– Entidad emisora de la tarjeta del cliente,
– Entidad que ha colocado el TPV en el establecimiento del cliente.En estas transacciones, la empresa paga las comisiones, y dos entidades (una si es la misma entidad la emisora de la tarjeta y la que coloca el TPV) las cobran.  Para ello entran en juego los dos tipos de tasas:
  • Tasa de descuento: EMPRESA paga a BANCO TPV.
Es la comisión que se cobra al establecimiento por pasar la operación de pago a través del TPV, una comisión libremente pactada entre banco y empresa, con el máximo que figure en las comisiones registradas ante el Banco de España.
  • Tasa de Intercambio: BANCO TPV paga a BANCO TARJETA CLIENTE (solo cuando
    son bancos distintos).
Es la comisión que el Banco del TPV, que ha cobrado previamente de la empresa la tasa de descuento ha de ceder al Banco emisor de la tarjeta que se ha usado como medio de pago.
Aclarados los términos, hemos de especificar que lo que ha hecho el Real Decreto Ley aprobado por el Gobierno es poner un límite máximo a las «tasas de intercambio» (las que el Banco proveedor del TPV debe pagar al Banco proveedor de la tarjeta del cliente), NO a las «tasas de descuento»:
Artículo 11. Límites máximos a las tasas de intercambio.
1. En operaciones efectuadas con tarjetas de débito, la tasa de intercambio por operación no será superior al 0,2% del valor de la operación, con un máximo
de 7 céntimos de euro. 
En el caso en el que el importe de la operación no exceda de veinte euros la tasa de intercambio por operación no excederá del 0,1% del valor de la operación.
2. En operaciones con tarjeta de crédito, la tasa de intercambio por operación no será superior al 0,3% del valor de la operación. En el caso en el que el importe de la operación no exceda de veinte euros la tasa de intercambio por operación no excederá del 0,2% del valor de la operación.

Art. 9.2. El artículo 11 no resultará de aplicación a las operaciones realizadas mediante tarjetas de empresa ni a las retiradas de efectivo en cajeros automáticos. Asimismo, los sistemas de tarjetas de pago tripartitos (American Express, Paypal) quedan excluidos del citado artículo salvo en los casos en que concedan licencias a otros proveedores de servicios de pago para la emisión o adquisición de tarjetas de pago.

Al limitarse la «tasa de intercambio», el Banco proveedor de TPV podrá tener un menor coste, y podrá repercutirlo a la empresa o comercio online en la «tasa de
descuento» a aplicar, suponiendo una rebaja en la comisión. Pero esto ya dependerá del Banco. A los sistemas de pago tripartitos  (Paypal o American Express) no afecta este límite de la tasa interbancaria, y tampoco afecta la prohibición de repercusión del gasto al cliente final.
Por tanto, la nueva Ley puede suponer un menor coste en las comisiones a pagar por parte de los NEGOCIOS ONLINE que ofrezcan como medios de pago tarjetas de crédito o débito.
Asimismo, la Ley establece que en ningún caso la empresa podrá repercutir cualquiera de estas tasas al cliente final. Es lo que se denomina prohibición específica de repercusión de gastos al ordenante:
Artículo 12: «No se podrá exigir al ordenante el pago de gastos o cuotas adicionales por la utilización de la tarjeta de crédito o débito«.

Por tanto, no se podrá imponer un recargo adicional al CLIENTE FINAL por elegir como medio de pago la tarjeta de débito o crédito, como ocurría habitualmente en multitud de sitios web. El problema está en determinar qué se entiende por RECARGO ADICIONAL, sobre lo que no existe unanimidad en la interpretación, como veremos a continuación.

En este caso podremos denunciar, ya que este hecho sería objeto de sanción. Estas medidas entraron en vigor el pasado 1 de septiembre.
[ACTUALIZACIÓN] Tras la entrada en vigor del Real Decreto, se han venido sucediendo distintos comunicados por los agentes implicados, a raíz de las denuncias ya presentadas por clientes debido a que los recargos siguen aplicándose en la mayor parte de los casos. Una vez nos hemos puestos en contacto con la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), parece que no está clara la interpretación de la norma en lo que respecta al concepto «gastos o cuotas adicionales«. Recordamos en este punto lo que dice la norma:Exposición de Motivos del Real Decreto: «se prohíbe expresamente que las empresas beneficiarias del pago trasladen cualquier tipo de gasto o cuotas adicionales por la utilización de la tarjeta de débito o de crédito»

Artículo 12: «No se podrá exigir al ordenante el pago de gastos o cuotas adicionales por la utilización de la tarjeta de crédito o débito«.
  • Una interpretación defiende que no se pueden aplicar gastos o cuotas adicionales en ningún caso por la utilización de la tarjeta de crédito o débito, con independencia del gasto que soporte la empresa.
  • Otra argumenta que no se pueden aplicar gastos o cuotas adicionales al ya soportado por el minorista, es decir, se puede repercutir al cliente el coste que ha tenido el minorista (que ha sido limitado y reducido ostensiblemente por la Ley) por la utilización de la tarjeta de crédito o débito. En caso de resultar así, resultaría especialmente complicado saber cuando el cliente estaría «sufriendo» un gasto adicional y cuando no, ya que la
    tasa que soporta el minorista no puede ser conocida por el cliente, con lo que la norma podría ser papel mojado.


De acuerdo con la propuesta de Reglamento de la Comisión Europea y la Ley de Consumidores y Usuarios, parece que la interpretación más acertada es la segunda, aunque el texto del legislador español no es claro. Habrá que estar, pues, expectante a los siguientes pasos que se den en este tema, y fundamentalmente a la tramitación del Reglamento Europeo, que esperemos disipe todas las dudas para la seguridad de todas las partes implicadas.

Fuentes:  bbvacontuempresa.es / pymesyautonomos.com / www.ocu.org

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